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Magneti Marelli, la filial de Fiat para componentes de automoción, culminará en octubre una inversión de 16 millones de euros en una planta en Brasil para producir inyectores para motores multicombustibles, también denominados Flex, con destino a todo el mundo.
La nueva instalación está dentro de la factoría de Magneti Marelli en Hortolandia, en el estado de Sao Paulo, una planta inaugurada en 1995 y centrada en la producción de sistemas electrónicos y componentes para motores. Este nuevo inyector, desarrollado también en Brasil, se caracteriza por ser más resistente a combustibles agresivos y contar con una gran modularidad, lo que facilita la reducción de los costes de producción. La planta de MM factura 256 millones de euros y sus ventas crecerán hasta 346 millones en 2010. La elección de Brasil para hacer esta inversión no es casual, ya que es el segundo productor mundial de etanol tras Estados Unidos. La caña de azúcar es la base de este combustible y su experiencia, iniciada en 1975 con la primera crisis del petróleo, les ha llevado a ser enormemente eficientes en el cultivo y su transformación. Hoy, el incremento del precio del petróleo parece haber consolidado al etanol de la caña de azúcar como una de las alternativas más realistas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, al menos en Brasil. En los últimos cinco años se han vendido en este país 5,3 millones de vehículos que pueden usar etanol. Además, la gasolina en este país lleva entre un 20% y un 25% de etanol mezclado. Este año se prevé que el 90% de las ventas corresponda a vehículos Flexifuel y en 2012 este tipo de vehículos representarán la mitad del parque automovilístico del país. En 1979, Fiat lanzó el primer modelo que utilizaba exclusivamente etanol, el Fiat 147. Fuente: elmundomotor.elmundo.es
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